Te veo y tengo unas ganas tremendas de atraparte con un beso, de robarte de los labios el saludo y sepas que estoy bien porque te he visto, que la felicidad es un lugar que frecuento pocas veces, pero tu sonrisa es un boleto express y de primera clase, temo no poder controlarme, temo ser indiscreto y decirte que te he soñado toda la noche, que estabas preciosa, que me encanta la idea de un nosotros. Temo tantas cosas que comienzan a habitar en mi, que has sembrado sin querer, por casualidad, pero que con tus besos decidieron que mi corazón era un lugar adecuado para el eco de tu sonrisa, la melodía de tu voz y la realidad que adquiere mi nombre en tus labios, como si al nombrarme adquiriera sentido el mundo. Temo que alguien descubra esa luz que se esconde detrás la mirada que te doy, que se vean la sonrisa que provocas y que trato de esconder detrás de un gesto gris, tengo miedo de descubrirme queriéndote, creo que eso es, descubrir que sin razón alguna, mi corazón no me pertenece más.
Por eso escribo estas líneas con la esperanza de que algún día me sirvan para recordar este extraordinario momento, cuando ese nosotros sea una realidad, o mi memoria me traiga de vuelta a estás conocidas tierras de la decepción.
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