miércoles, 29 de agosto de 2012

29/08/2012. Noches de locura.

Por la noche tu recuerdo y mi soledad se unen para corroer la poca razón que me queda, la locura se apodera de mi mente, juega con ella como un niño quemando hormigas con una lupa: cruel, inmisericorde, pero aún inocente. Toma a la memoria y la junta con sueños imposibles en una masa para moldear, construye fantasías hermosas que luego transforma en monstruos grises que devoran mi corazón. Sueños como cuadros de Dalí, desiertos interminables, horas en relojes que se derriten pero que no avanzan, tiempo detenido en tus recuerdos, tiempo que no sana, dolor infinito. ¿Cómo despierto si tu voz se ha ido? si tu sonrisa no ilumina el mundo ¿cómo saber que ha amanecido? No hay luz, tus ojos no están más. Estoy atrapado en ti, en las sombras que has dejado, me paseo con los fantasmas que he construido de ti, pero yo mismo me he convertido en un fantasma, un alma que se ha condenado a esperar tu regreso, a penar tu ausencia y lamentar tu amor.

¿Dónde estás? ¿Quién te ha llevado? ¿Soy yo el que te ha alejado? ¡Maldito! Una lágrima en mi mejilla me despierta, lágrima de odio de mi y dolor de ti, me recuerda que solo queda tu ausencia, que no hay lluvia para que se camufle mi pena, que no hay más arcoíris, que no hubo noche de interminables pláticas hasta el amanecer, solo hay mañanas frías y brumosas que se llaman realidad. Te extraño es un grito que se ahoga en mi pecho, que junto a un te quiero y un te necesito se convierten en oraciones interminables. Te amo tiembla en mis labios y sale en un suspiro, pero resuena en mi alma como una tormenta que me acompaña durante el día y que solo aquieta de nuevo la noche, de nuevo locura, uróboros, esfuerzo inútil, piedra de Sísifo, absurdo, infinito, amor.

lunes, 27 de agosto de 2012

Las palabras que decimos con el corazón se quedan en el aire esperando, anhelando el alma que las necesite. Algunas no lo logran y se pierden en el infinito universo donde también van a morir los ángeles. M. Ávila.

sábado, 11 de agosto de 2012

¡El amor muere cuando recobra el juicio! ¿Quién ha dicho semejante tontería? Un amor siempre tendrá algo de locura, como el caballero que arriesga su vida por la libertad armado solo con su honra y el recuerdo de su amada, loco porque la libertad no es alcanzable igual que en un momento su amada, loco porque la honra o el honor no es más que un sueño como son los recuerdos que nublan su razón. Pero no importa, combate dragones que lanzan llamas, que custodian a una princesa encadenada, rostro hermoso de Libertad pero con ropas del amor. Un lance, cortina de fuego, metal fundido, desenvaina tu espada, la victoria es sacrificio. Allá camina con dificultad el caballero herido de muerte, solo, con el corazón sangrante pero con una sonrisa en los labios porque ha salvado a la libertad engalanada de amor, y no volverá a ver a su propia amada, pero la sabe feliz y es su consuelo, porque tu profesión es la caballería andante  y buscabas para tu propia gloria la senda más angosta y difícil, pero hay un precio que pagar por vivir así. La oscuridad cobija tus ojos, el suave sonido del mundo se convierte en cálida melodía, te preguntas si no es otro sueño. Caballero descansa, has ganado tu libertad al amar. M. Avila. "Sueño de Alonso Quijano acerca de muerte de un caballero loco"